¡La meditación es el arte de estar con uno mismo!. Paramananda
La meditación y la ética.
Aunque empleamos técnicas simples que nos ayudan, la meditación no es una técnica sino el proceso de hacerse uno más consciente. Al meditar creamos en nuestras vidas una especie de fuerza que se opone a la fuerza de nuestras acciones, de nuestras actividades. Siendo esta fuerza una fuerza consciente más que espontanea y reactiva. Lo que ocurrirá al cabo del tiempo, es que esta intención de hacernos conscientes de nuestras acciones antes de que ocurran no solo abarcará el periodo que comprende nuestra meditación, sino que incluirá el resto de nuestras vidas. Cuando esto ocurra ya no habrá diferencia entre nuestra mente de todos los días y nuestra mente meditativa. Para el budismo, la ética es una manera de intentar alinear el resto de nuestras vidas con la meditación.
No meditamos para apoyar nuestras vidas, sino que nuestra vida se convierte en una manera de apoyar nuestra meditación.
El propósito de la ética en el budismo es el de ofrecer un modelo de cómo actuaríamos si estuviéramos constantemente en contacto con lo mejor de nosotros mismos. Para el budismo la conducta ética principal de la que surgen las demás es “no dañar a ningún ser vivo así como cultivar el amor universal indiscriminado”. Podemos decir que una acción diestra está basada en la amabilidad y la claridad, y que una acción torpe está basada en estados de avaricia, odio o ignorancia.
1 2